23/7/17

Discurso para el banquete
Premios Nobel 2016. Bob Dylan                                               

 

por Ramón Valle Muñoz


A continuación, comparto mi traducción del discurso1 que Bob Dylan escribió para la cena de gala del Nobel 2016. Como todos sabemos, Dylan no estuvo presente en la ceremonia. El discurso fue leído por Azita Raji, embajadora de los Estados Unidos de América en Suecia.
El pasado 1 de abril, en reunión privada, le fue entregada la medalla y el diploma. La organización Nobel anunció que Dylan no dictará la tradicional conferencia de recepción, llamada “Lección del Nobel”. Sin embargo, se espera que entregue una versión grabada de la misma. Esta conferencia es un requisito que debe cumplir todo ganador para recibir el dinero del premio. 


Buenas noches a todos. Envío mis saludos afectuosos a los miembros de la Academia Sueca y a todos los distinguidos invitados presentes esta noche.

Me disculpo por no acompañarlos personalmente, pero sepan, por favor, que lo estoy en espíritu y me siento honrado al recibir tan prestigioso premio. Ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura es algo que nunca imaginé o tuve previsto. Desde temprana edad he estado familiarizado e interesado en leer las obras de quienes fueron considerados dignos de tal distinción: Kipling, Shaw, Thomas Mann, Pearl Buck, Albert Camus, Hemingway. Estos gigantes de la literatura cuyas obras son enseñadas en las aulas, albergadas en bibliotecas alrededor del mundo y citados en tonos reverentes, siempre me han impresionado profundamente. Que ahora me una a sus nombres en esta lista, honestamente, está fuera del alcance de mis palabras.

Ignoro si estos hombres y mujeres pensaron alguna vez en ser honrados con el Nobel, pero supongo que cualquiera, ya sea al escribir un libro, o un poema, o una pieza teatral en cualquier lugar del mundo podría albergar muy en su interior ese sueño secreto. Quizá encerrado de manera tan profunda y no saben que ahí se encuentra.

Si alguien me hubiese dicho que yo tenía una leve oportunidad de ganar el premio Nobel hubiera pensado que tenía las mismas posibilidades de poner un pie en la luna. De hecho, durante el año en que nací y algunos años después no hubo nadie en el mundo que fuera considerado lo suficientemente bueno como para ganar este Premio Nobel. Así que reconozco que estoy en compañía muy excepcional, por decir lo menos.
Estaba de gira cuando recibí estas sorprendentes noticias, y me tomó más de algunos minutos asimilarlas por completo. Comencé pensando en William Shakespeare, la gran figura literaria. Debo suponer que él se concebía como un dramaturgo. La idea de que estuviera escribiendo literatura ni siquiera podría haber pasado por su cabeza. Sus palabras fueron escritas para los escenarios. Pensadas para ser dichas, no leídas. Mientras escribía Hamlet, seguramente pensaba en muchas cosas distintas: “¿Quiénes son los actores correctos para estos papeles? ¿Cómo deberá escenificarse? ¿De verdad quiero situar esto en Dinamarca?” Su visión creativa y ambiciones sin duda estaban en primer lugar en su mente, pero también había asuntos más mundanos que considerar y de los cuales debía ocuparse: “¿Habrán llegado los fondos? ¿Hay suficientes asientos para mis mecenas? ¿Dónde voy a conseguir un cráneo humano?” Podría apostar que la última cosa que había en la mente de Shakespeare era la pregunta “¿Esto es literatura?”

Cuando yo era un adolescente y empezaba a escribir canciones, incluso cuando comencé a tener algo de renombre por mis habilidades, mis aspiraciones para estas canciones no iban muy lejos. Pensaba que podían escucharse en cafeterías o bares, después quizá en lugares como el Carnegie Hall o el London Palladium. Soñando en grande, imaginaba quizá en grabar un disco y después escucharía mis canciones por la radio. En mi mente ese ya era un gran premio. Grabar discos y escuchar tus canciones por la radio significaba que alcanzabas una gran audiencia y por lo tanto podrías seguir haciendo lo que querías.

Y bien, hasta ahora he hecho lo que quiero por un buen tiempo. He grabado docenas de discos y tocado en miles de conciertos por todo el mundo. Sin embargo, son mis canciones las que están en el centro vital de todo lo que hago. Parecen haber encontrado un lugar en las vidas de mucha gente en muchas culturas diferentes y estoy agradecido por ello.

Sin embargo hay una cosa que debo decir. Como intérprete he tocado para 50,000 personas y lo he hecho para 50 y puedo decirles que es más difícil tocar para 50 personas. 50,000 personas son como una persona única, no así las 50. Cada persona tiene una identidad individual e independiente, un mundo dentro de ellos mismos. Claramente pueden percibir más cosas. Tu honestidad y cómo ella refleja hasta lo más profundo de tu talento es puesta a prueba. El hecho de que el comité del Nobel sea tan pequeño no me pasa desapercibido.

Sin embargo, como Shakespeare, frecuentemente me concentro en alcanzar el propósito de mis esfuerzos creativos y también debo ocuparme de los aspectos y hechos mundanos de la vida. “¿Quiénes son los mejores músicos para estas canciones? ¿Estoy grabando en el estudio adecuado? ¿Está en el tono correcto la canción?” Algunas cosas nunca cambian, ni siquiera en 400 años.

Ninguna vez he tenido el tiempo de preguntarme: “¿Mis canciones son literatura”?

Por lo tanto, agradezco a la Academia Sueca tanto por tomarse el tiempo para considerar tal pregunta y, finalmente, por darle tan maravillosa respuesta.

Mis mejores deseos para todos. 
                                                                          
                                                                                Bob Dylan


Nota

1
El discurso puede leerse o escucharse en http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/2016/dylan-speech_en.html.

Fuente: Revista Ágora 18 - Guadalajara, Jalisco, México.
http://www.agora127.com/cul18valle.html 

6/7/17

Los nombres de los colores                                                                                                                       

¿Por qué decimos “jugadores rojiblancos” con el adjetivo en plural y “jugadores azulgrana” con el adjetivo en singular? ¿Qué es lo correcto: “una mesa marrón clara” o “una mesa marrón claro”? ¿Cómo se escribe “una camisa azulverdosa”, “azul-verdosa” o “azul verdosa”? ¿Se dice “los grises perlas” o “los grises perla”?



Los nombres de los colores presentan, a la hora de escribirlos, tres dificultades principales:

 1. Plural de los colores
 
. Cuando funcionan como sustantivos,
hacen el plural de acuerdo con las reglas generales: los blancos, los carmesíes o carmesís, los azules, los marfiles, los grises, etc. Pero si para designar matices el nombre de color va acompañado de otro sustantivo, este último permanece en singular: los verdes botella, los grises perla, etc. “Los grises perlas” es incorrecto.

  
  Cuando funcionan como adjetivos, hacen el plural de la siguiente forma:.
Si se trata de colores naturales, o sea, los que existen en la naturaleza como tales (azul, verde, rojo, negro, blanco…), concuerdan siempre con el sustantivo al que modifican (casas rojas, camisas verdes, ojos azules, etc.).

a) Cuando al nombre de color que hace de adjetivo no lo acompaña ninguna palabra que lo modifique, pueden usarse en singular (ojos malva, faldas naranja, camisas añil, etc.) o en plural concordando con el sustantivo (ojos malvas, faldas naranjas, camisas añiles, etc.).

b) Cuando para designar matices, un nombre de color se halla a su vez modificado por otro, o por un adjetivo como claro, oscuro o similares, lo correcto es mantener ambos elementos en singular: pantalones verde botella, ojos azul claro, etc.

Según esto, decimos “las camisas verde oliva” con el nombre de color en singular porque el oliva no es un color natural, sino que se deriva del de la oliva; así, debe escribirse las novelas rosa (el rosa es el color de esta flor, pero no es un color natural), los jugadores azulgrana (porque el grana no es un color natural), y en el mismo caso escribimos los jugadores rojiblancos, porque tanto el rojo como el blanco son colores naturales.

2. Género de los colores
  .
1. Cuando se usan como sustantivos, son siempre masculinos: el verde, el amarillo, el rojo, etc.

2. Cuando se usan como adjetivos, pueden darse dos casos:

*.Cuando al nombre de color que hace de adjetivo no le acompaña ninguna palabra que lo modifique, si son de dos terminaciones (blanco, -ca; negro, -gra; rojo, -ja; amarillo, -lla, etc.), se usa la forma masculina o la femenina según sea el género del sustantivo al que acompañan: falda roja, pantalón negro.

.

*.Cuando para designar matices, el nombre de color se halla a su vez modificado por otro, o por un adjetivo como claro, oscuro o similares, lo normal es usar ambos términos en masculino, incluso si se refiere a un sustantivo femenino (una gran banda rojo oscuro), pero la concordancia en femenino no es incorrecta. De este modo, aunque lo más habitual es “una mesa marrón claro”, no es incorrecto decir “una mesa marrón clara”.

3. Junto, separado o con guion

Cuando el nombre de un color va adjetivado con otro nombre de color, pueden darse dos casos:

1..Si el primero de los dos nombres funciona como sustantivo, se escriben en dos palabras; por ejemplo, si decimos: el amarillo verdoso es el tono que más me gusta, se escribe en dos palabras, porque verdoso es aquí el adjetivo de amarillo; en igual caso nos encontramos si decimos que el anaranjado rojizo es débil.
.

2. Si el primero de los dos nombres funciona como adjetivo de otro sustantivo, aunque lo más frecuente es escribirlos separados (nunca unidos con guion): camisa azul verdosa, se pueden escribir juntos formando un adjetivo compuesto, en cuyo caso, para que ambos adjetivos incidan en el sustantivo al que acompañan, obligatoriamente deben concordar con él: camisa azulverdosa.

Fuentes:
http://blog.tsedi.com/los-nombres-de-los-colores/
Diccionario panhispánico de dudas
(2005):

http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=O2YJVDPNGD6RHMUmU0
Nueva gramática de la lengua española
(2009):

http://aplica.rae.es/grweb/cgi-bin/v.cgi?i=KMJBgOvIxzaWkFzW