15/5/17

Invita Café con Letras



Manuel Ruano, Pulidor de estrellas                                                                          
                                                                                                                                                   

Café con Letras ha convocado a este primer encuentro de 2017 para que compartamos el recuerdo del escritor argentino Manuel Ruano, poeta y ensayista a quien el viento del destino imprevistamente se ha llevado hace poco más de un mes.  Más precisamente el 12 de abril último.
Se ha ido con el vuelo de la poesía en su total y absoluto esplendor.
Fue a reencontrarse con la famosa y mítica revista literaria "El escarabajo de oro" y la bohemia de sus contertulios: Borges, Olga Orozco, Ernesto Sábato, Raúl González Tuñón, Leopoldo Marechal, Jorge Amado, Martha Lynch, Enrique Molina…
Y más allá aun, con Rilke, con su admirado Quevedo y con tantos otros.
Había nacido el 15 de enero de 1943.

o0o

EL BARCO DE LOS LOCOS

Cada vez que la razón se hunde en la Historia,
provocando el naufragio del siglo,
los locos asoman la cabeza desde la borda de un barco antiguo,
para ver si la lógica todavía hace agua.
Es el momento de plenamar,
cuando el barco hincha sus velas rumbo a la muerte.
A pesar de la niebla medieval y sus visiones.
Cuando vienen las grandes guerras, las plagas, los sepulcros colectivos,
y alguien dice que los hombres han enloquecido,
los locos asoman la cabeza desde la borda,
con sus piojos, sus orines, sus gusanos.
Es el momento de entrar en razones,
de obrar con sentido común en el reino del Buen Dios.
Cuando se habla de nueva medicina y de sus opas de laboratorio,
ya es un mal síntoma de época...
Porque ya los locos no asomarán jamás su cabeza,
ni fornicarán a la luz de la luna en altamar.
Y la inocencia morderá su polvo radioactivo.
Es el momento de una pequeña crisis de conciencia.
Y así las cosas. Cuando la propaganda del sistema
habla de los sueños como de un castigo,
los locos son el juguete del Poder.


De  su libro “Mirada de Brueghel"”. 

17/4/17

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática según Noam Chomsky                                             



1. La estrategia de la distracción.
    El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. 
    Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.


3. La estrategia de la gradualidad. 
    Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir.  
    Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como a criaturas de poca edad. 
    La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.  
    Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.  
    Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.  
    Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad.  
    Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. 
      En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.


Fuente: http://culturacolectiva.com/10-estrategias-de-manipulacion-segun-noam-chomsky/

25/3/17

ADIÓS A DEREK WALCOTT PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1992 



Santa Lucía (Antillas Menores) 23 de enero de 1930 – 17 de marzo de 2017


DESENLACE

Yo vivo solo
al borde del agua sin esposa ni hijos.
He girado en torno a muchas posibilidades
para llegar a lo siguiente:

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,
con las ventanas siempre abiertas
hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

Mas somos lo que hemos hecho.
Sufrimos, los años pasan,
dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad
de cargar con algo.

El amor es una piedra
que se asentó en el fondo del mar
bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a
la poesía sino buenos sentimientos,

ni misericordia, ni fama, ni Curación. Mujer silenciosa,
podemos sentarnos a mirar las aguas grises,
y en una vida inmaculada
por la mediocridad y la basura
vivir al modo de las rocas.
Voy a olvidar la sensibilidad,
olvidaré mi talento. Eso será más grande
y más difícil que lo que pasa por ser la vida.


Con-fabulación No. 449 - Colombia

3/2/17

Premio Literario Casa de las Américas en Poesía 2017            


La 58 edición de los Premios Casa de las Américas terminó con la entrega de los galardones literarios 2017 durante una ceremonia en la Sala Che Guevara de dicho centro cultural.


Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El jurado de poesía decidió otorgarle el galardón al poemario "Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa", del cubano Reynaldo García Blanco.

Como señala la escritora Marilyn Bobes, "No se trata de un desconocido en el rico panorama lírico de la Isla.  García Blanco tiene cerca de una decena de libros publicados y varios premios nacionales. Es además ensayista y promotor de varios espacios dedicados a la literatura, incluidos dos en la radio de la provincia donde reside: Santiago de Cuba.

Se trata de un autor de expresión bastante directa, poco aficionado a los tropos y que posee un eficaz poder de comunicación con sus auditorios y lectores."

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CARGAR AGUA COMO SI FUERAMOS NORIAS DE CANGILONES

Vivir luego de las colinas tiene su encanto. Está la piedra blanca y está la piedra oscura.
Luego de la primavera llega una solana que muerde y es arpía. Los de hidráulica han
Demorado con sus herramientas y deseos. En cubetas que una vez arribaron de Europa
Con Oíl y otros aceites  benignos nos disponemos a la carga. Somos los bueyes de
Nuestro propio destino. Ya tendrán trabajo los fisiatras. Como si fuéramos norias de
Cangilones vamos por el agua. Agua para beber. Agua para bañarnos. Agua para
Santiguar las palabras y que este texto sea posible.


LOS QUE AYER CANTÁBAMOS YESTERDAY

Los que ayer cantábamos Yesterday
Hoy nos hemos reunido a recordar
El Té Flor de Oro
Las cebollitas búlgaras
Y la solana política con que decíamos adiós al siglo.
Los que ayer cantábamos Yesterday
Estamos asomados al veril
Y una fina protesta cae a nuestros pies
Como si fuera lluvia ácida
Como si fuera un maná desechable y transgénico.
Los que ayer cantábamos Yesterday
Seguimos cantando
Seguimos.


20/1/17

Reino de Poyais, el país donde daban duros a cuatro pesetas                            


Decía el periodista y escritor Ramón Pérez de Ayala que “cuando la estafa es enorme ya toma un nombre decente”. Apelativo que en el caso de la artimaña realizada por el escocés Gregor MacGregor tomó el nombre de Reino de Poyais, un país ficticio que jamás existió y con el cual logró embaucar a banqueros, empresarios y colonos, una estafa con la cual esta persona se hizo millonaria a costa de la codicia y la ilusión de muchos desaprensivos.

Gregor MacGregor
MacGregor fue un militar de cierto prestigio que durante buena parte de su juventud sirvió en el ejército británico donde alcanzó el grado de general. Cerrada su etapa castrense participó como mercenario en varios movimientos de sublevación contra la Corona española, luchando incluso junto a Simón Bolívar. Quizás cansado de los vaivenes en su vida, quizás queriendo iniciar otra etapa, decidió regresar en 1821 al Reino Unido.

Una vez en Londres, el ex militar extendió el rumor de que había sido nombrado “cacique de Poyais”, un territorio situado en Centroamérica, en el espacio que hoy ocupa Honduras, y que según varias expediciones era inmensamente rico en recursos naturales que debían ser explotados. Sin duda la oferta resultaba tentadora para banqueros y empresarios ávidos de invertir en nuevos mercados, pero lo que no imaginaban es que dicho país fuese una invención que solo existía en la mente del tal MacGregor.

El inicio del engaño

 

Para entender el engaño en toda su extensión, hay que tener en cuenta en qué contexto histórico se desarrolla. Tras la derrota de las tropas napoleónicas daba comienzo la edad de oro del Imperio británico. Talleres y fábricas textiles se multiplicaban en los grandes núcleos urbanos y las minas de carbón no daban abasto para cubrir la demanda. La rentabilidad ofrecida por los bonos estaba en mínimos históricos, y los inversores querían diversificar sus carteras. Países como Rusia o Dinamarca se consolidaban como destinos preferentes, pero entre estos se colaron aquellos países que nacieron del colapso del Imperio español. Nuevos países como Méjico o Colombia precisaban de financiación, y ofrecían bonos al 6%, así que a nadie le extrañó que un país como Poyais ofreciera una rentabilidad similar. A pesar de que no había ningún registro cartográfico del país, MacGregor puso en circulación anuncios en prensa hablando de la fundación de dicha nación e imprimió libros que hacían referencia al mismo. El engaño se completó con otras formalidades, como la redacción de una constitución, la atribución de un himno, la creación de una bandera e incluso su propia moneda, el dólar de Poyais. Todo ello estaba además respaldado por el prestigio que ese militar había adquirido en sus campañas, y por una labia con la que conseguía embaucar a todos.



Con ello logró una primera inversión de 200.000 libras de la época, el equivalente a 553 millones de libras en la actualidad. El botín hubiese sido suficiente para muchos, pero MacGregor prosiguió con su engaño en vista de la rentabilidad del negocio. No contento con la cantidad defraudada, viajó a su Escocia natal en busca de colonos con los que poblar el imaginario país. No sólo logró nuevas inversiones, sino que hasta 250 personas se ofrecieron a viajar a dicho país con ánimo de fundar puertos comerciales y explotar las supuestas minas de oro y plata, algo por lo que, obviamente, tuvieron que remunerar al autodenominado cacique, y fueron obligados a pagar un peaje y cambiar todos sus ahorros por dólares de Poyais antes de embarcar.


El buque acabó partiendo de Escocia con los colonos y llegó al autodenominado territorio de Poyais en algún momento indeterminado entre 1822 y 1823. Y el desembarco no pudo ser más descorazonador. Uno de los buques encalló, provocando la muerte de parte de los nuevos colonos. Los que sobrevivieron desembarcaron en la costa de los Mosquitos, un cenagal con una vegetación espesísima y donde ni había recursos que explotar ni tierras aptas para el cultivo. Se toparon además con la hostilidad de los nativos que no estaban dispuestos a comerciar ni cederles alimentos. En ese ambiente la malaria y otras enfermedades tropicales no tardaron en aparecer, y hasta dos tercios de los nuevos colonos perecieron en esta aventura. Los rumores acabaron por llegar a Londres, y se tomó la decisión de enviar a la marina para rescatar a los pocos supervivientes que quedaban.

Huida a París

 

Tras esta estafa, para evitar represalias y escapar de la justicia, MacGregor huyó a París. No contento con la cantidad de dinero que había estafado hasta el momento, intento repetir el engaño repitiendo el mismo sistema, intentando colocar bonos en el mercado francés y buscando colonos que debían de pagarle un peaje para establecerse en su imaginario país. Quizás porque las autoridades galas fueron más diligentes en el control, quizás porque ya habían sido advertidas de la treta, esta vez MacGregor no pudo repetir el engaño en toda su magnitud. Acabó por huir de nuevo a Londres para escapar de la justicia francesa, pero una vez en territorio británico fue detenido y enviado a Edimburgo.

Sus conexiones le valieron para escapar de la acción de la justicia, y mientras sus colaboradores más íntimos fueron condenados a penas de prisión, a él se le atribuyó solamente un delito de “falsas promesas”. Por increíble que parezca, logró de nuevo financiación (y además, del mismo banco que le había prestado dinero en los engaños anteriores) con las que organizó ventas a gran escala de tierras de su país a otros incautos, y para poder continuar con el engaño cambió el nombre de éste por el de ‘Territorio de Mosquitia‘. Operó así hasta 1837, fecha en que ya no lograba engañar a nadie, y terminó por trasladarse a Venezuela. En dicho país fue recibido con honores por sus antiguos compañeros de armas, siendo premiado con los salarios acumulados desde su partida en 1820 y llegó a obtener la nacionalidad venezolana. Pasó sus últimos años dedicados a la cría de gusanos de seda, y acabó falleciendo en 1845 en Caracas, no sin antes dejar su propia biografía para la posteridad.


Colaboración de Antonio Capilla Vega de El Ibérico

Fuente: http://historiasdelahistoria.com/2017/01/12/reino-de-poyais-el-pais-donde-daban-duros-a-cuatro-pesetas